García Linera: Campo político en Bolivia se izquierdizó con tres nuevas características

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Presidente en Ejercicio, Álvaro García Linera

La Paz, 03 de noviembre (MC).- A la luz de estos resultados democráticos que favorecieron con más del 60% de votación al izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS) en las elecciones generales del 12 de octubre, el presidente en Ejercicio, Álvaro García Linera, evaluó que el campo político boliviano se izquierdizó presentando tres nuevas características.

"Unas semanas antes de las elecciones, Juan del Granado lanzaba la siguiente sentencia al Presidente Evo: 'que prepare sus maletas para irse de Palacio'; por su parte, 'Tuto' Quiroga, reafirmando que ganaría las elecciones, sermoneaba: 'la biblia regresará a Palacio'. Sin quedarse atrás, Doria Medina vaticinaba: 'iremos a una segunda vuelta y ganaremos'. Sin embargo, al final el MAS se llevaría la victoria con el 61,4 % de los votos, lo que significa que más de tres millones de personas habían derrumbado las ilusiones del bloque opositor".

De esta manera hizo un resumen de los comicios generales concluyendo que el pueblo boliviano le dio la victoria al partido que más los representa dentro de la reivindicación social que trasciende este espacio a otros como el económico, político, ideológico y cultural.

El horizonte de época

En su explicación, brindada al matutino La Razón, García Linera desglozó los tres postulados partiendo por de "horizonte de época" el cual referencia que lo que ha sucedido en Bolivia en la última década, es la emergencia y consolidación de un tipo de integración lógica y moral de la sociedad, esto es, de una manera casi unánime de entender el mundo y de actuar, caracterizada por el trípode constitucional de: economía plural con eje estatal, reconocimiento de las naciones indígenas con un gobierno de movimientos sociales, y régimen de autonomías territoriales.

"Se trata de un trípode discursivo con la capacidad de explicar lógica y moralmente el orden aceptable de la sociedad boliviana, y de orientar las acciones colectivas hacia un porvenir con todas las clases sociales. Es, no cabe duda, un horizonte de época que ha desplazado a los tres ejes discursivos, que 20 años atrás, definieron al neoliberalismo en el imaginario social: la extranjerización de los recursos públicos, la gobernabilidad partidaria y la oenegización de la deuda social", sostuvo.

A diferencia de las elecciones generales de 2009, donde el bloque de la derecha intentó reflotar la lógica privatista de las materias primas y el orden racializado del poder político, en las elecciones de 2014, esta polarización desapareció.

Al conservador, entonces, no le quedó otra que respetar la "nacionalización” y asegurar que la "mejoraría” sin propuestas concretas, careciendo de diálogo con las organizaciones sociales.

La legitimidad política de cualquier propuesta emerge de su adhesión a ese horizonte de época: el de la izquierda. "Esto significa que en la actualidad no es posible imaginar nada al margen de ese techo discursivo. Y justamente por ello, las fuerzas opositoras habrían incursionado en una guerra perdida", puntualizó García Linera.

De esta manera, se solidifica "un campo político unipolar" que es el que plantea una hegemonía discursiva definida por el MAS y una variedad de partidos regionales armando coaliciones circunstanciales para disputar el electorado mas frágilmente adherido al núcleo hegemónico.

Irradiación territorial hegemónica

Esta segunda característica novedosa surge en 2000, con la Guerra del Agua y el bloqueo de caminos de 20 días durante el mes de septiembre, pues el campo político se polarizó en torno a un bloque de partidos neoliberales y la emergencia de los movimientos sociales con capacidad de movilización territorial y discurso alternativo.

Se reforzó en 2003, con la Guerra del Gas, quedó consolidada la propuesta universalista del movimiento social: nacionalización del gas, gobierno indígena y Asamblea Constituyente.

En diciembre de 2005, esta victoria ideológica se transmutó en victoria electoral y la mayoría política plebeya (indígenas, campesinos, vecinos, trabajadores urbanos...) quedó constituida. En septiembre de 2008 se derrotó militarmente a la derecha golpista, y políticamente al neoliberalismo (aprobación del texto constitucional en octubre). Por último, en 2009 el proyecto del retorno neoliberal fue derrotado electoralmente.

En ese sentido, octubre de 2014 no sólo es la consolidación estructural de un único proyecto de economía, Estado y sociedad, sino la irradiación social y geográfica de la revolución democrática y cultural.

El MAS creció con 201.850 votos respecto a 2009, logrando más de tres millones de votos; triunfó por primera vez en Pando (antiguo bastión opositor controlado por las formas cacicales de la política) y en Santa Cruz, convirtiéndose en mayoría política e inaugurando una nueva época en una región controlada anteriormente por las fuerzas radicales de la derecha. Es así que nos encontramos frente a la expansión geográfica de la hegemonía y la disolución geopolítica de la llamada “media luna” conservadora.

Como resultado final, el Proceso de Cambio ha expandido su base territorial y política refrendándose este logro en una victoria contundente en ocho de los nueve departamentos de Bolivia en 2014 y creciendo cualitativa y cuantitativamente en respaldo en el departamento de Beni, donde sobrepasó el 40% de respaldo.

"La lógica de estabilización electoral del proceso revolucionario nos lleva a pensar que el voto duro tenderá a consolidarse en torno al 60 % en los siguientes años. Un porcentaje mayor solo es posible en momentos extraordinarios de polarización social", enfatizó García Linera, en su análisis coyuntural.

Efecto “gravedad fuerte”

En Bolivia se evidenció que el efecto de una propuesta política, la del MAS, fue suficientemente fuerte y hegemónica por lo que anuló −temporalmente− otras alternativas políticas discursivas convirtiéndolas en variantes satelitales, más a la izquierda o más a la derecha del vórtice gravitacional.

"La fuerza de gravedad de la propuesta de izquierda es tal, que al anular la de la derecha (que equilibraba el campo político), hace que el campo político entero, que la sociedad boliviana entera, se “izquierdice” en su totalidad. Es así que todas las propuestas políticas ya no cuestionan ni la nacionalización ni la participación de las organizaciones sociales y, simplemente, hablan de ajustes de forma en torno a este único núcleo discursivo", precisó García Linera.

Por tanto, hoy el MAS ocupa el centro político con propuestas de izquierda que se han convertido en un “sentido común”, en un horizonte de época unánime −con tanta fuerza de atracción, que a los que tenían posiciones de centro o de derechas, no les queda más que cambiar de posición “izquierdisándose”− y, al hacerlo, ha convertido, a su vez, a la izquierda en el “centro” de gravedad política. 

"¿Cuánto durará esta cualidad del campo político unipolar con variantes satelitales? Es difícil saberlo. En todo caso, esta traslación del centro político hacia la izquierda será lo que marque los debates políticos y sociales durante toda esta década", finalizó en su reflexión en Mandatario de Estado.